Juegos de dibujo para niños: 94 retos y actividades creativas
Encontraréis pequeñas actividades de dibujo para cualquier momento, retos con reglas claras, auténticos juegos de dibujo, ideas para hacer entre padres e hijos, propuestas creativas y actividades en las que interviene el azar. La mayoría se pueden hacer en casa sin preparación previa, solo con papel y lápices.
No hace falta seguir la lista de principio a fin. Elegid simplemente la idea que mejor encaje en ese momento —según la edad, el estado de ánimo o el tiempo disponible— y empezad.

Si buscáis más propuestas, en nuestra sección sobre pintar con niños encontraréis muchas más ideas para disfrutar creando.
Por qué los juegos de dibujo funcionan tan bien en el día a día
Cuando un niño no sabe qué dibujar, a menudo no necesita instrucciones, sino un pequeño impulso. Una propuesta concreta, una regla breve o un planteamiento en forma de juego suelen bastar para que empiece por sí solo. La hoja en blanco deja de parecer intimidante y se convierte en una tarea abordable.
También cambia mucho la experiencia cuando dibujar deja de significar simplemente «hacer cualquier cosa» y se convierte en un minijuego, un pequeño reto o una actividad compartida. La mayoría de los niños dibujan durante más tiempo, con más concentración y con más ganas cuando existe un marco lúdico, aunque sea muy sencillo.
Cómo aprovechar mejor estas ideas
No hace falta probarlo todo ni seguir un orden. Lo mejor es elegir en cada momento una idea que encaje con lo que apetece: dibujar a solas, jugar un rato o hacer algo juntos. Para casi todas las propuestas basta con materiales sencillos como papel, lápices y lápices de colores.
Los niños más pequeños pueden necesitar una breve explicación o empezar alguna propuesta junto con un adulto. No pasa nada: precisamente compartir el comienzo puede hacer que muchas de estas ideas resulten aún más entretenidas. A partir de unos cuatro años, muchos niños ya pueden realizar por sí solos la mayoría de las actividades, juegos y retos.
Pequeñas actividades de dibujo – 18 ideas
Estas pequeñas actividades son propuestas breves y tranquilas, sin reglas de juego. Dan al niño un punto de partida concreto —un motivo, una característica o algo cotidiano— y dejan todo lo demás abierto. Son ideales para empezar enseguida cuando simplemente apetece dibujar.
Algo que pueda volar
Así se hace: el niño piensa en algo que pueda volar y lo dibuja. Puede ser un pájaro, un globo, un cohete o una hoja llevada por el viento: la elección es totalmente libre.
Consejo: no hace falta proponer ningún motivo; elegirlo forma parte de la gracia de la actividad.
Mi comida favorita
Así se hace: el niño dibuja su comida favorita, de forma realista o tan colorida como quiera.
Consejo: si le apetece, puede añadir una mesa entera puesta.
Algo del jardín o de la calle
Así se hace: el niño piensa en algo que conozca del jardín o de la calle y lo dibuja. También puede mirar un momento por la ventana y elegir algo que vea.
Consejo: un caracol, un adoquín o una farola; incluso las cosas más pequeñas sirven perfectamente.
Tres cosas que estás viendo ahora mismo
Así se hace: el niño mira a su alrededor, elige tres cosas que vea en ese momento y las dibuja en una misma hoja.
Consejo: basta con dejar que observe; no hace falta sugerir nada, la elección es suya.
Algo de la cocina
Así se hace: el niño piensa en algo de la cocina —una olla, una cuchara, una manzana, la nevera— y lo dibuja. Si es posible, puede ir un momento a la cocina y elegir allí el objeto.
Consejo: si quiere, puede llevarlo a la mesa y utilizarlo como modelo.

Mi lugar favorito de casa
Así se hace: el niño piensa en el lugar de casa donde más le gusta sentarse, tumbarse o jugar y lo dibuja.
Consejo: puede ser el sofá, el alféizar de una ventana, la cama o un rincón de su habitación.
Ayer en un solo dibujo
Así se hace: el niño piensa qué fue lo más importante o lo más bonito del día anterior y lo dibuja en una sola hoja, con tantos o tan pocos detalles como quiera.
Consejo: basta con preguntar: «¿Qué es lo primero que recuerdas de ayer?».
Más adecuado a partir de: unos 4 años.
Un animal que nunca has dibujado
Así se hace: el niño piensa un momento en qué animal aún no ha dibujado nunca y lo dibuja. El resultado no importa en absoluto.
Consejo: ese breve momento de reflexión ya forma parte de la tarea.
Algo suave
Así se hace: el niño piensa en algo suave al tacto —un cojín, un osito de peluche, una nube, un gato— y lo dibuja.
Consejo: es una propuesta muy adecuada para los más pequeños, porque el motivo puede salir de su propio día a día.
Algo que se mueve
Así se hace: el niño piensa en algo que se mueva: el viento, una pelota rodando, un perro saltando o el agua corriendo. Después elige y lo dibuja.
Consejo: no hace falta explicar cómo representar el movimiento; basta con dibujar lo que se le ocurra.
Algo que hace mucho ruido
Así se hace: el niño piensa en algo que haga mucho ruido —un trueno, un tambor, un perro ladrando, un camión de bomberos— y lo dibuja.
Consejo: una pregunta breve basta para empezar: «¿Qué es lo más ruidoso que conoces?».
Algo rojo
Así se hace: el color es el punto de partida, no el motivo. El niño piensa en qué cosas del mundo son rojas y elige por sí mismo qué dibujar.
Consejo: otros colores también funcionan igual de bien como base para la actividad.
Algo que tiene dientes
Así se hace: un animal, un monstruo, un cocodrilo, una cremallera… vale cualquier cosa que tenga dientes o que parezca tenerlos.
Consejo: si apetece, los dientes pueden ser especialmente grandes y llamativos.
Algo más grande que una casa
Así se hace: el niño piensa en algo realmente enorme —una montaña, una ballena, una nube— y lo dibuja. Una casa pequeña al lado ayuda a mostrar el tamaño.
Consejo: comparar tamaños en el dibujo es opcional, pero puede resultar muy divertido.

Algo más pequeño que una uña
Así se hace: el niño piensa en algo diminuto —un escarabajo, una hormiga, un cristal de azúcar— y lo dibuja a gran tamaño en el papel.
Consejo: la gracia está en representar algo minúsculo lo más grande posible.
Algo que solo hay por la noche
Así se hace: la Luna, las estrellas, personas dormidas, sueños, farolas o animales nocturnos: el niño elige libremente qué forma parte de su mundo de noche.
Consejo: no hace falta limitarse a cosas reales; también pueden aparecer criaturas nocturnas inventadas.
Algo en la nieve
Así se hace: el niño imagina una escena de invierno y dibuja lo que ocurre en ella. Puede ser real o inventada.
Consejo: encaja especialmente bien en invierno, pero también funciona en verano como propuesta de fantasía.
Mi prenda favorita
Así se hace: el niño piensa en la prenda que más le gusta ponerse y la dibuja con sus estampados, colores y detalles.
Consejo: si quiere, puede coger la prenda y dibujarla observándola directamente.
Retos de dibujo – 18 ideas
En los retos de dibujo, lo importante es seguir una regla o una pequeña limitación. La gracia no está en el motivo, sino en el desafío: usar determinadas formas o colores, dibujar durante un tiempo concreto o probar una postura poco habitual. Así, dibujar se convierte en un pequeño experimento.
Sin levantar el lápiz
Así se hace: el niño dibuja un motivo sin levantar el lápiz del papel ni una sola vez. La mano puede moverse libremente, pero el lápiz debe permanecer siempre en contacto con el papel.
Consejo: no hace falta proponer un motivo concreto; el resultado siempre sorprende.

Con la otra mano
Así se hace: el niño dibuja cualquier motivo utilizando solo la mano que normalmente no usa para dibujar.
Consejo: la idea es que el resultado sea divertido; no hay ninguna presión por hacerlo «bien».
Más adecuado a partir de: unos 3–4 años.
Un dibujo hecho solo con círculos
Así se hace: todo el dibujo se crea únicamente con círculos: grandes, pequeños, unos dentro de otros o unos al lado de otros. No se permite ninguna otra forma.
Consejo: con pintura de dedos o un rotulador grueso resulta especialmente fácil para los más pequeños.
Solo líneas rectas
Así se hace: solo se permiten líneas rectas. Nada de curvas ni ondas, y aun así al final tiene que aparecer un dibujo completo.
Consejo: para aumentar la dificultad, se puede intentar dibujar un animal utilizando solo líneas rectas.
Solo líneas onduladas
Así se hace: todo el dibujo se crea únicamente con líneas onduladas. No se permiten líneas rectas ni formas cerradas.
Consejo: con los más pequeños, puede bastar con enseñar primero cómo es una línea ondulada y dejarles empezar.
Reto de dibujo de 5 minutos
Así se hace: se propone un motivo o el niño lo elige y se pone en marcha el cronómetro. Después de cinco minutos, el dibujo se da por terminado, esté como esté.
Consejo: es una buena forma de romper el hielo cuando cuesta empezar.
Tan despacio como un caracol
Así se hace: el niño dibuja cualquier motivo, pero tan despacio como pueda. La mano se mueve muy poco, sin apretar ni tener prisa.
Consejo: después se puede hacer el reto contrario y dibujar el mismo motivo lo más rápido posible.
Lo más rápido posible
Así se hace: se propone un motivo y el niño lo dibuja tan rápido como pueda. Sin detenerse a pensar: simplemente empieza.
Consejo: el resultado puede quedar tembloroso e imperfecto; forma parte del reto.
Dibujar con los ojos cerrados
Así se hace: el niño cierra los ojos, se propone un motivo y lo dibuja sin mirar. Solo puede abrirlos cuando levanta el lápiz del papel.
Consejo: el resultado suele ser divertido incluso con niños muy pequeños, porque no se espera que el dibujo quede de una forma determinada.

Completar un dibujo en espejo
Así se hace: el niño dibuja la mitad de un motivo, por ejemplo una mariposa o una cara, e intenta completar la otra mitad de la forma más simétrica posible.
Consejo: se puede doblar brevemente el papel por la mitad y marcar una línea suave como guía.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.
Solo con un color
Así se hace: el niño elige un color y realiza todo el dibujo únicamente con él: formas, superficies y detalles.
Consejo: puede variar la presión y la intensidad para crear diferencias aunque utilice un solo color.
Solo tres colores
Así se hace: se eligen tres colores, ya sea con un dado, al azar o libremente. Todo el dibujo debe hacerse con esos tres y no se pueden utilizar otros.
Consejo: dejar solo esos tres lápices sobre la mesa ayuda a mantener la regla.
Tan pequeño como un sello
Así se hace: el niño crea un dibujo completo, pero tan pequeño que todo tenga que caber en una zona reducida marcada previamente.
Consejo: basta con dibujar un rectángulo pequeño en el papel y hacer todo el dibujo dentro.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.

Llenar toda la hoja
Así se hace: el niño dibuja un motivo tan grande que no quede ningún borde libre: debe ocupar toda la hoja.
Consejo: con rotuladores gruesos o pintura de dedos el efecto resulta especialmente llamativo.
Dibujar con el papel al revés
Así se hace: la hoja se coloca al revés sobre la mesa y el niño dibuja un motivo normal sin girarla. Solo al terminar se pone el papel en la posición correcta.
Consejo: podéis hacerlo juntos y comparar después los resultados.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.
Con el dedo, no con el lápiz
Así se hace: el niño crea un dibujo únicamente con el dedo índice, ya sea con pintura de dedos o sobre un cristal empañado. No se utiliza ningún lápiz.
Consejo: funciona especialmente bien con los más pequeños: no hace falta ninguna técnica, solo empezar.

Dibujar con el papel en la pared
Así se hace: se fija una hoja grande en vertical a una pared o una puerta. El niño dibuja de pie, moviendo el brazo de una forma muy distinta a cuando trabaja sentado a la mesa.
Consejo: con un pincel ancho o pintura de dedos funciona especialmente bien.

Dibujar de pie con el papel en el suelo
Así se hace: se coloca una hoja grande en el suelo y el niño, de pie, dibuja sobre ella, sin sentarse ni apoyarse. El movimiento nace más del hombro que de la muñeca.
Consejo: con los más pequeños puede hacerse con pintura de dedos o un pincel ancho; conviene proteger la ropa.

Juegos de dibujo – 13 ideas
En los juegos de dibujo, el aspecto lúdico es lo más importante. Hay rondas, reglas, momentos de adivinanzas o interacción entre varias personas. Estas ideas son especialmente adecuadas cuando se quiere que el dibujo se convierta en una actividad conjunta.
Dibujar por turnos
Así se hace: se coloca una hoja en el centro y cada persona añade por turnos un solo elemento: un animal, un árbol, una nube o cualquier cosa que se le ocurra. Nadie planifica el resultado; el dibujo va apareciendo entre todos.
Consejo: no vale ponerse de acuerdo. La sorpresa forma parte del juego.

Adivina el dibujo
Así se juega: una persona dibuja en silencio y la otra observa e intenta adivinar qué está apareciendo antes de que el dibujo esté terminado.
Consejo: conviene elegir motivos sencillos para que los niños más pequeños también puedan participar.
Más adecuado a partir de: unos 3 años.
Teléfono escacharrado con dibujos
Así se juega: la persona A hace un dibujo y lo enseña durante unos instantes. La persona B lo reproduce de memoria; después, la persona C hace lo mismo con el dibujo de B, y así sucesivamente. Al final se comparan el primer dibujo y el último.
Consejo: hacen falta al menos tres personas. Cuantos más participen, más sorprendente suele ser el resultado.
Relevo de dibujo
Así se juega: dos personas dibujan el mismo motivo por turnos. Cada una dispone de treinta segundos antes de pasar la hoja a la otra. Así se crea un dibujo en el que nadie decide por completo el resultado.
Consejo: se puede usar un reloj o el móvil como temporizador; el cambio debe llegar rápido.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.
Adivinanzas de dibujo con preguntas de «sí o no»
Así se juega: la persona A piensa en un animal o un objeto y solo puede dibujar. La persona B hace preguntas que se respondan con «sí» o «no» e intenta adivinarlo. La persona A responde añadiendo nuevos detalles al dibujo, sin hablar.
Consejo: acordad antes que solo se puede responder dibujando, sin asentir ni negar con la cabeza.
Más adecuado a partir de: unos 4–5 años.
Bingo de colores
Así se juega: las dos personas reciben una cuadrícula vacía de 3×3. Se lee una lista de motivos sencillos y, en cada ronda, cada participante dibuja uno en una casilla libre. Gana quien consiga primero tres en línea.
Consejo: podéis escribir juntos los motivos en papelitos, doblarlos y sacarlos al azar.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.

Dibujo de memoria
Así se juega: la persona A dibuja algo durante treinta segundos y después se gira la hoja. La persona B puede mirar el dibujo durante solo tres segundos y luego intenta reproducirlo de memoria.
Consejo: conviene elegir motivos sencillos para que puedan recordarse.
Más adecuado a partir de: unos 5 años.
Juego de «¡alto!»
Así se juega: una persona dibuja libremente mientras la otra observa. En algún momento, quien está mirando dice «¡Alto!» y, desde ese instante, el dibujo ya no puede modificarse. Después hay que adivinar qué estaba dibujando.
Consejo: «¡Alto!» puede llegar muy pronto; así el juego se vuelve más difícil y divertido.
El motivo prohibido
Así se juega: la persona A nombra un motivo que la persona B no puede dibujar bajo ningún concepto. Aun así, la persona B tiene que crear un dibujo completo procurando alejarse todo lo posible de ese motivo.
Consejo: al final podéis comentar hasta qué punto se ha acercado el dibujo a lo prohibido.
Más adecuado a partir de: unos 4–5 años.
El mismo motivo, dos dibujos
Así se juega: los dos reciben el mismo motivo y empiezan a dibujar al mismo tiempo, sin mirar lo que hace la otra persona. Al final se comparan los resultados. No importa quién lo haya hecho mejor, sino lo diferentes que pueden ser dos dibujos del mismo tema.
Consejo: probad con los mismos lápices y hojas del mismo tamaño para que la comparación resulte aún más curiosa.
El dictado imposible
Así se juega: la persona A va diciendo muchos elementos seguidos y muy deprisa. La persona B tiene que dibujarlos todos en una misma hoja, como pueda y sin hacer pausas.
Consejo: el ritmo y la cantidad forman parte del juego; el resultado puede ser caótico.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.
Un solo lápiz, dos manos
Así se hace: las dos personas sujetan al mismo tiempo el mismo lápiz y dibujan juntas, sin decidir quién dirige el trazo. El dibujo surge del movimiento de ambas manos.
Consejo: es especialmente bonito para padres e hijos: el lápiz compartido los conecta de forma literal.

¿Quién reconoce su propio dibujo?
Así se juega: todos dibujan el mismo motivo en hojas distintas. Después se mezclan y se colocan boca abajo. Se van descubriendo por turnos y cada participante intenta adivinar quién ha hecho cada dibujo.
Consejo: hacen falta al menos tres personas. Funciona muy bien en familias o grupos pequeños.
Ideas para dibujar en pareja – 13 ideas
Estas ideas están pensadas para dos personas: un padre o una madre con su hijo o hija, dos hermanos o dos amigos. A veces dibujan al mismo tiempo, otras se turnan y otras uno continúa lo que el otro ha empezado. En todos los casos, el resultado se crea entre los dos.
Continuar un dibujo entre los dos
Así se hace: la persona A empieza con una línea, una forma o un contorno y pasa la hoja. La persona B añade lo que se le ocurra y la devuelve. Se continúa así, sin ponerse de acuerdo.
Consejo: funciona muy bien entre padres e hijos; el adulto puede comenzar con una forma sencilla.
Mitad izquierda – mitad derecha
Así se hace: se divide la hoja por la mitad. La persona A dibuja la parte izquierda y la persona B la derecha, sin ver lo que está haciendo la otra. Al final se descubren las dos mitades a la vez.
Consejo: acordad brevemente un tema común y después empezad por separado.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.

Uno describe, otro dibuja
Así se hace: la persona A imagina una escena y la describe con palabras, sin enseñarla. La persona B escucha y dibuja siguiendo la descripción. Al final se compara lo imaginado con el dibujo.
Consejo: el adulto puede asumir el papel de describir para dar al niño indicaciones claras que pueda transformar en un dibujo.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.
Dibujarse mutuamente
Así se hace: los dos se sientan frente a frente y dibujan el rostro de la otra persona, tal como lo ven o como quieran representarlo. Al final colocan los dos retratos uno junto al otro.
Consejo: no hay ninguna presión para que se parezcan; las diferencias son parte de la diversión.
Crear juntos un dibujo lleno de detalles
Así se hace: se coloca una hoja grande en el centro y ambos van añadiendo elementos por turnos, sin plan ni orden. El objetivo es llenar el papel con tantos detalles como sea posible.
Consejo: funciona especialmente bien entre hermanos: cuantos más detalles, mejor.
Uno dibuja el contorno y el otro colorea
Así se hace: la persona A dibuja un contorno claro —un animal, una casa, una fruta—. La persona B recibe la hoja y lo colorea como quiera, sin haber acordado antes cómo hacerlo.
Consejo: los más pequeños pueden encargarse de colorear; tener un contorno ya dibujado les facilita empezar.
Historia ilustrada por turnos
Así se hace: la persona A dibuja la primera escena de una historia. La persona B continúa con la siguiente: ¿qué pasa después? Se van turnando hasta tener cinco o seis dibujos.
Consejo: al final podéis colocarlos en orden y contar juntos la historia.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.
Uno dibuja y el otro hace sonidos
Así se hace: la persona A dibuja mientras la persona B hace sonidos —de animales, del tiempo o de motores—. El dibujo intenta reflejar lo que se oye. Después se intercambian los papeles.
Consejo: va muy bien con niños pequeños, porque quien hace los sonidos no necesita saber dibujar.
Ping-pong de correcciones
Así se juega: la persona A dibuja algo deliberadamente «mal»: una casa sin puerta, un perro con seis patas. La persona B tiene que encontrar todos los errores y corregirlos, pero solo mediante el dibujo, sin hablar.
Consejo: para hacerlo más divertido, los errores pueden ser pequeños y estar bien escondidos.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.
Dibujo gigante en el suelo
Así se hace: se coloca un papel grande en el suelo y los dos se arrodillan o se tumban junto a él. Se acuerda brevemente un tema común y después cada uno dibuja libremente su parte.
Consejo: funciona especialmente bien entre hermanos; cuanto más grande sea el papel, mejor.
Esconder y buscar en el dibujo
Así se juega: la persona A hace un dibujo completo y esconde en él un pequeño elemento, como una ranita entre la hierba o una estrella detrás de un árbol. La persona B tiene que encontrarlo.
Consejo: conviene apuntar antes en otro papel qué elemento se ha escondido para evitar discusiones.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.
Por fuera y por dentro
Así se hace: la persona A dibuja cómo se ve algo por fuera —una casa, una mochila, un animal—. La persona B imagina en otra hoja qué podría haber dentro. Al final se colocan los dos dibujos juntos.
Consejo: lo más divertido es descubrir al final cómo encajan las dos ideas.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.
Dibujar mientras alguien lee
Así se hace: un adulto lee en voz alta una historia breve mientras el niño dibuja lo que va escuchando. No se espera un resultado concreto: cada niño representa lo que la historia le inspira.
Consejo: conviene leer despacio y con calma para darle tiempo a dibujar.

Propuestas creativas de dibujo – 18 ideas
Estas propuestas son pequeños puntos de partida para la imaginación. No hay reglas de juego ni limitaciones, solo una idea que invita al niño a dibujar libremente. No existe un resultado correcto o incorrecto.
Inventar un animal que no existe
Así se hace: el niño combina partes del cuerpo de distintos animales o inventa algo completamente nuevo. Puede ser una mezcla, un monstruo o cualquier criatura que imagine.
Consejo: también puede ponerle un nombre y explicar dónde vive.
Inventar una fruta que nadie conozca todavía
Así se hace: ¿cómo sería una fruta que nadie conoce? ¿Tiene pinchos? ¿Brilla? ¿Sabe a tres cosas a la vez? El niño la inventa y la dibuja.
Consejo: también puede inventarle un nombre; así la creación cobra aún más vida.
Un animal que nunca pasa frío
Así se hace: el niño inventa un animal que vive entre el hielo y la nieve y nunca pasa frío. ¿Cómo es? ¿Qué tiene que no tengan otros animales?
Consejo: no hay una respuesta correcta o incorrecta; cualquier idea puede funcionar.
Un animal con una profesión peculiar
Así se hace: una rana peluquera, un elefante cartero o un pingüino cocinero. El niño elige el animal y la profesión y dibuja la escena.
Consejo: se puede preparar un montón de papelitos con animales y otro con profesiones y sacar uno de cada; las combinaciones suelen ser sorprendentes.
¿Qué hay detrás de la puerta secreta?
Así se hace: el niño recibe una hoja con una puerta dibujada —o la dibuja él mismo— y decide qué hay detrás.
Consejo: la puerta sirve de punto de partida, pero todo lo que aparece detrás queda completamente abierto; resulta muy útil para los más pequeños.

¿Qué hay debajo de mi cama?
Así se hace: el niño dibuja lo que imagina debajo de su cama: algo simpático, aventurero o fantástico. No tiene por qué ser un monstruo; también puede ser un tesoro, una pequeña ciudad o un animal dormido.
Consejo: conviene dejarle unos instantes para pensar antes de hacer sugerencias.
Una casa en la Luna
Así se hace: ¿Cómo sería una casa si no estuviera en la Tierra? ¿Qué necesitaría? ¿Qué se vería desde allí? No hay respuestas incorrectas.
Consejo: otros planetas o lugares imaginarios funcionan igual de bien como punto de partida.

Una ciudad en la que solo viven animales
Así se hace: ¿qué construirían los animales si tuvieran su propia ciudad? ¿Cómo serían sus casas? El niño imagina y dibuja ese mundo.
Consejo: se puede empezar por algo pequeño; una sola casa de la ciudad de los animales ya sirve como comienzo.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.
¿Qué ocurre en las profundidades del mar, donde aún no ha estado ningún ser humano?
Así se hace: el niño dibuja lo que imagina en las profundidades del mar: animales, plantas, edificios, luces… No hay respuestas incorrectas.
Consejo: puede empezar dibujando el mar desde fuera e ir llenando poco a poco todo lo que hay debajo.
¿Cómo es un jardín volador?
Así se hace: el niño imagina un jardín flotando en el aire. ¿Cómo se sostiene? ¿Qué crece allí? ¿Qué pasa con el agua? Después lo dibuja libremente.
Consejo: no hace falta explicar nada; basta con plantear la pregunta y dejar que empiece.
Un árbol con algo diferente en lugar de hojas
Así se hace: en lugar de hojas, el árbol puede tener estrellas, calcetines, caramelos, ojos, huevos o cualquier otra cosa que imagine el niño. El árbol es el único elemento fijo; todo lo demás queda abierto.
Consejo: si se quiere facilitar el comienzo, se puede dibujar previamente el contorno del árbol.
Una casa hecha completamente de comida
Así se hace: paredes de pan, tejado de chocolate, ventanas de caramelos… El niño dibuja una casa en la que cada parte está hecha de algún alimento.
Consejo: puede pensar qué parte de la casa se comería primero; así el dibujo resulta más personal.

¿Qué guarda un gigante en su bolsa?
Así se hace: el niño imagina qué podría llevar un gigante en una bolsa enorme y la dibuja con todo su contenido.
Consejo: puede mostrarla abierta o dibujar directamente su interior, lleno de detalles.
¿Qué lleva un dragón en su fiambrera?
Así se hace: el niño se pregunta: «¿Qué come un dragón? ¿Qué cabe en su enorme fiambrera?». Después dibuja la fiambrera por dentro, con todo lo que contiene.
Consejo: la comida del dragón puede ser ardiente, extraña o divertida.
Correo desde el mundo submarino
Así se hace: un pez escribe una carta o envía un dibujo. ¿Qué cuenta o qué muestra? ¿Qué es importante en su mundo? El niño dibuja el contenido de ese mensaje.
Consejo: si le apetece, también puede añadir un sobre hecho de conchas o algas.
El lugar de mis sueños
Así se hace: el niño dibuja un lugar en el que le encantaría estar, real o imaginario. No hace falta llegar a un resultado concreto.
Consejo: una pregunta sencilla puede servir para empezar: «¿Dónde te gustaría estar ahora mismo?».
Dibujar cómo suena la música
Así se hace: se pone un fragmento musical breve. Mientras escucha, el niño dibuja colores, formas y líneas que expresen lo que la música le hace sentir o imaginar. No es necesario representar ningún objeto.
Consejo: se puede probar primero con una pieza tranquila y después con otra más movida y comparar los resultados.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.

Dibujar al ritmo de la música: lápiz arriba, lápiz abajo
Así se hace: mientras suena la música, el niño dibuja. Cuando la música se detiene, tiene que levantar el lápiz. La música marca cuándo empezar y cuándo parar.
Consejo: una canción con pausas o paradas crea una estructura inesperada en el dibujo.
Ideas al azar – 14 ideas
En estas propuestas, el azar decide parte de la actividad: el color, el motivo, el estado de ánimo o la tarea. La sorpresa es lo más importante. Muchas funcionan muy bien en solitario y otras también se pueden hacer en pareja.
Juego de dados: el dado elige el color
Así se hace: se asigna un número a cada color. Antes de dibujar un nuevo elemento, se tira el dado y el número indica qué color hay que utilizar. El niño elige el motivo.
Consejo: una pequeña tabla con los números y colores puede quedarse sobre la mesa como recordatorio.

Sacar un papelito con un motivo
Así se hace: se escriben motivos sencillos en papelitos, se doblan y se meten en un cuenco o una bolsa. El niño saca uno y dibuja lo que pone.
Consejo: preparar los papelitos juntos también forma parte de la diversión.
Dibujo al azar con tres palabras
Así se juega: se preparan tres montones de papelitos: animales, lugares y tipos de tiempo. Se saca uno de cada montón y el niño dibuja la combinación resultante, por ejemplo un pingüino en el desierto bajo la lluvia.
Consejo: cuanto más absurda sea la combinación, más divertido suele ser el dibujo.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.

Tres palabras: todas tienen que aparecer
Así se hace: se sacan tres papelitos al azar: un animal, un objeto y un lugar. Los tres tienen que aparecer de forma visible en el dibujo final. El niño decide cómo relacionarlos.
Consejo: no hay una escena predeterminada; los elementos pueden colocarse como quiera.
Un punto al azar como parte del dibujo
Así se hace: el niño cierra los ojos y marca un punto con el lápiz en cualquier lugar del papel. Ese punto tiene que formar parte del dibujo final: puede convertirse en un ojo, una ventana o una estrella.
Consejo: funciona muy bien con los más pequeños, porque el punto ya ofrece un comienzo.
Dos puntos al azar: inicio y final
Así se hace: el niño marca dos puntos en el papel con los ojos cerrados. El primero será el inicio de una línea y el segundo, el final. Esa conexión tiene que quedar visible dentro del dibujo.
Consejo: se puede añadir un tercer punto como desvío obligatorio.
Una forma al azar se convierte en dibujo
Así se hace: un adulto dibuja una forma cerrada al azar, sin que represente nada reconocible. El niño tiene que convertirla en un dibujo y mantener esa forma visible en el resultado final.
Consejo: cuanto más extraña sea la forma, más sorprendente puede resultar el dibujo.
Dibujo a partir de una mancha
Así se hace: se hace una mancha de color en el papel. El niño gira la hoja, observa la mancha desde distintos ángulos y se pregunta qué ve en ella. Después continúa el dibujo a partir de esa forma.
Consejo: funciona muy bien con niños pequeños; cualquier resultado sirve.

Tirar el dado: ¿cuántos elementos tiene que haber?
Así se juega: se tira el dado una vez. El número que salga indica cuántos elementos diferentes tienen que aparecer en el dibujo. El niño decide cuáles serán.
Consejo: si sale un seis, se puede volver a tirar si se quiere.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.
El dado decide el estado de ánimo
Así se hace: se escriben seis estados de ánimo en una hoja —por ejemplo: triste, alborotado, tranquilo, divertido, misterioso o soñoliento—. Se tira el dado para elegir uno. El niño decide el motivo, pero todo el dibujo debe encajar con ese ambiente.
Consejo: preparad juntos la lista para que el juego resulte más personal.
El dado decide: ¿grande o pequeño?
Así se hace: del uno al tres significa dibujar el motivo lo más pequeño posible; del cuatro al seis, tan grande como permita la hoja. El niño elige qué quiere dibujar.
Consejo: se puede tirar dos veces y hacer las dos versiones del mismo motivo; compararlas resulta divertido.
Punto central a ciegas
Así se hace: el niño cierra los ojos y un adulto señala un punto cualquiera del papel. Ese punto será el objetivo: el niño debe crear un dibujo completo en el que quede exactamente en el centro.
Consejo: al terminar, se puede marcar el punto con un círculo pequeño y comprobar juntos dónde ha quedado.
La letra determina el motivo
Así se juega: se saca una tarjeta con una letra o se utiliza un dado para elegirla. El niño dibuja cualquier cosa cuyo nombre empiece por esa letra.
Consejo: si todavía no conoce todas las letras, basta con decirle cuál ha salido.
Más adecuado a partir de: unos 4–5 años.

Mirar durante diez segundos
Así se hace: un adulto muestra al niño durante diez segundos una imagen cualquiera —una foto o una ilustración de un libro— y después la retira. El niño dibuja de memoria lo que ha visto.
Consejo: conviene elegir imágenes sencillas y claras; demasiados detalles hacen la actividad innecesariamente difícil.
Más adecuado a partir de: unos 4 años.